Volver al origen, volver al amor: 4 testimonios de los Ejercicios Espirituales de octubre 2026
«He estado en el cielo, en el reino de Dios». Así describe David su increíble experiencia durante los Ejercicios Espirituales celebrados en Madrid del 9 al 12 de octubre de 2026, organizados por Maranatha. Una experiencia que, para él y otros ejercitantes, ha supuesto una oportunidad de reencontrarse con Dios, profundizar en la oración y contemplar su propia vida desde una mirada nueva.
Durante aquellos días, los ejercitantes han recorrido un camino de silencio, oración y discernimiento, acompañados por el padre Ignacio José González, L.C., en una propuesta que integra la espiritualidad del Oriente y Occidente cristianos. Al concluir la tanda, algunos de ellos han querido compartir lo que han vivido.
«He descubierto la realidad de ser un hombre bautizado»
Para Juan, los Ejercicios han sido mucho más que unos días de retiro. La experiencia le ha permitido profundizar en su vida cristiana y descubrir aspectos de las tradiciones espirituales de Oriente y Occidente que desconocía.
«Ha sido muy enriquecedora tanto para mi vida personal como para conocer en profundidad aspectos de la cristiandad de oriente y occidente», explica.
Pero lo más importante no ha sido únicamente lo aprendido, sino lo que ha cambiado en su relación con Dios y con los demás, que es lo más importante:
«Estoy muy agradecido por haber hecho estos ejercicios ya que han significado un cambio drástico en mi manera de sentir, pensar y relacionarme con el Señor y los demás».
Juan resume así lo que esta experiencia ha significado para su fe:
«Me han hecho conocer y sentir al verdadero Dios. He descubierto la realidad de ser un hombre bautizado y, por lo tanto, de vivir como un hombre redimido por Dios».

«Reencuentro con Cristo. El Camino»
A veces, bastan unas pocas palabras para expresar lo que ha sucedido en lo más profundo de una persona.
Álvaro describe los Ejercicios Espirituales como una experiencia «muy profunda y de mucho crecimiento interior y espiritual con Dios».
Cuando le preguntan qué han significado para su vida, habla de «una recolección y descubrimiento para la vida». Pero es al referirse a su camino cristiano cuando resume la experiencia con una sencillez que invita a detenerse:
«Reencuentro con Cristo. El camino».
No necesita añadir mucho más. En esas palabras se encuentra una de las grandes riquezas de los Ejercicios Espirituales: la posibilidad de volver a encontrarse con Cristo y descubrir, con una mirada renovada, el camino que tenemos por delante.
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Una decisión importante y el deseo de seguir creciendo
No todos los ejercitantes llegan a los Ejercicios en el mismo momento de su vida, ni todos regresan con las mismas respuestas. Dios habla a cada uno de forma única y personal.
Cristina describe su experiencia con unas palabras sencillas: «Increíble. Mejor imposible».
Cuando se le pregunta qué han significado estos días para su vida, su respuesta revela que acudió con una cuestión importante que necesitaba discernir:
«Ayudarme a tomar una decisión importantísima».
Y, en su camino de vida cristiana, destaca dos frutos que quiere seguir cultivando: «Profundizar mi relación con Dios. Seguir creciendo en oración».
Sus palabras recuerdan que los Ejercicios Espirituales presenciales no terminan cuando se abandona la casa de retiro. Lo vivido durante esos días está llamado a prolongarse en las decisiones, en la oración y en la vida cotidiana.

«He estado en el cielo, en el reino de Dios»
David, por su parte, ofrece un testimonio especialmente personal. Su recuerdo comienza con algo tan concreto como la habitación que le esperaba a su llegada:
«Empezando por una casa, una habitación que me recibe con mi nombre y donde se guarda mi intimidad para poder salir al encuentro del otro. Un lugar maravilloso y cuidado».
También destaca el ritmo de los días, la organización y el equilibrio entre las distintas actividades. Esto suele ser lo que sucede durante los Ejercicios, todo se ordena:
«Una genial estructura con sus tiempos muy bien medidos para la formación, la oración, el ejercicio, el descanso, la alimentación, la contemplación,… Los tiempos justos y necesarios…».
Sin embargo, el verdadero significado de la experiencia aparece al final de su testimonio, cuando intenta expresar lo que ha sucedido dentro de sí:
«Y por supuesto, un volver al origen, volver al amor. Destruir lo que no estaba construido sobre roca para volver a cimentar sobre la verdad y el amor y redescubrir y dejarse por encontrar por el Dios vivo y verdadero que nunca dejará de sorprendernos…».
Sus palabras evocan uno de los grandes propósitos de los Ejercicios Espirituales: aprender a reconocer aquello que sostiene verdaderamente nuestra vida y dejarnos encontrar por Dios.
Una experiencia que continúa después de los Ejercicios
En las maravillosas experiencias recibidas se repiten algunas ideas:
- El crecimiento interior.
- El reencuentro con Cristo.
- El descubrimiento de la propia vida bautismal.
- El deseo de perseverar en la oración.
Cada vivencia en Ejercicios es diferente. Algunos llegan buscando luz para una decisión que les preocupa; otros desean profundizar en su relación con Dios o necesitan recuperar el silencio que tanto cuesta encontrar en el día a día. Lo que comparten estos testimonios es la gratitud por haber dedicado unos días a detenerse y escuchar.
Desde Maranatha agradecemos a los ejercitantes de esta tanda que hayan querido compartir sus vivencias, son muy importantes para nosotros. Sus palabras nos permiten acercarnos a lo que sucede durante unos Ejercicios Espirituales desde la perspectiva de quienes los han vivido.
¿Te gustaría vivir esta experiencia?
Puedes consultar las próximas tandas de Ejercicios Espirituales en Madrid y conocer cómo se desarrollan estos días de oración, silencio y acompañamiento espiritual.





