Domingo de Pentecostés | Tener sed del Espíritu
Todo hombre, en lo más profundo de su ser, tiene sed del Espíritu; es decir, sed de trascendencia, de vida eterna, de comunión con Dios. Esta sed del Espíritu es
Todo hombre, en lo más profundo de su ser, tiene sed del Espíritu; es decir, sed de trascendencia, de vida eterna, de comunión con Dios. Esta sed del Espíritu es
Icono de Pentecostés Sin embargo, os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me