La misericordia de Dios en el Evangelio de la mujer adúltera
Juan nos presenta un texto muy delicado, con un mensaje central del Evangelio: «el perdón de Dios y la misericordia como la esencia de Dios».
Este capítulo comienza con la narración de la mujer adúltera que debe ser lapidada y termina con Jesús que quieren lapidar. Pone en evidencia la relación de Jesús con la ley: «la ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Jesús no dice que hay que quitar la ley. Recordemos que en otro momento afirmó que no había venido a abolir la ley y los profetas, sino a darles cumplimiento. La ley es buena en cuanto denuncia el mal, pero no puede salvar a nadie. San Pablo dirá a los Gálatas que el hombre no es salvado por las obras de la ley. Es Dios quien nos da la ley para denunciar el mal que daña al hombre.
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El verdadero Juicio: Una trampa para Jesús
La pregunta de los fariseos no busca juzgar a la mujer adúltera, a quien ya habían condenado, sino a Jesús. Si la absuelve, va en contra de la ley y pueden condenarle. Si no la condena, desmiente su mensaje y pierde prestigio.
Jesús se encuentra en un callejón sin salida.
Jesús, en lugar de responder directamente, invita a mirarse cada uno dentro de sí. El Evangelio menciona que se inclinó dos veces y escribió en el suelo. Se ha especulado mucho sobre lo que escribió:
- Los nombres de los acusadores.
- Sus pecados.
- La sentencia correspondiente.
Sin embargo, el texto no lo especifica qué escribió Jesús en el suelo.

San Agustín interpreta este gesto como un signo profético. Jesús no responde de inmediato, sino que se inclina y escribe en la tierra, invitándonos a mirarnos a nosotros mismos. En el Templo, este gesto podría recordar cómo Dios escribió con su dedo en la piedra las tablas de la ley para Moisés.
Más allá de la Ley Escrita: La misericordia de Dios
Jesús quiere enseñarnos que más allá de la ley escrita, hay Uno que la escribe. Si sólo miramos la letra sin mirar a su autor, no entendemos su verdadero sentido.
La ley no nos salva; nos salva el autor de la ley, y lo propio de este autor es la misericordia. No hay que absolutizar lo escrito, sino llegar al Señor, el Padre Bueno y misericordioso.
Jesús nos muestra que la ley no es para condenar, sino para llevar a la conversión y transformar el pecado en un encuentro con la misericordia de Dios. No niega el pecado de la mujer ni va contra la ley, pero les pide a los acusadores que primero se miren a sí mismos. Si uno se mira con sinceridad, no condena a nadie. Jesús invita a combatir el mal dentro de nosotros con nuestra propia conciencia.
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La primera piedra y la responsabilidad personal
Jesús detiene la primera piedra porque en una ejecución en masa, quien lanza la primera asume la responsabilidad.
Invita a los acusadores a preguntarse si realmente están dispuestos a hacerlo. Es una llamada a la responsabilidad personal, que pone fin al sistema victimario de buscar al culpable fuera. El mal está dentro de nosotros, y hasta que no lo venzamos en nuestro interior, nos engañaremos creyendo que al condenar el mal en los demás, eliminamos nuestro propio mal.
Cada uno debe asumir su propia responsabilidad. Jesús nos invita a ser conscientes de nuestro pecado como un don para el hombre y una condición para vivir relaciones sanas, sin buscar erradicar el mal en los demás. Quien se juzga a sí mismo, no juzga a los demás.
El encuentro con la misericordia de Dios
Al final, la escena queda reducida a dos personas: la mujer y Jesús. San Agustín dice que al final quedaron «la mísera y la Misericordia».
La mujer somos nosotros. Al final, no quedamos con la ley, la condena o la muerte, sino con la misericordia. Y esta colma nuestra miseria en proporción a su magnitud: cuanto más grande el pecado, más grande el amor y la misericordia de Dios.
Este encuentro es nuestro rescate total. Solo podemos conocer a Dios como aquel que perdona. Ser pecador es el primer título para recibir la misericordia, donde se nos revela la gratuidad del amor. Es el lugar de nuestra transformación, porque allí experimentamos la gracia.
Amén.





